reencarnacion

INTRODUCCIÓN

En esta vida nos preocupan demasiado ideas como el éxito y el fracaso, la impresión que producimos en los demás. El estrés, según los últimos estudios, manifiesta sus efectos en las enfermedades cardíacas y el cáncer de próstata.

Pensándolo bien, las preocupaciones sólo sirven para derrochar tiempo y energía. Cuando no vivimos el presente, cuando estamos absortos en el pasado o preocupado por el futuro, nos ocasionamos mucho dolor y sufrimiento.

Nosotros nos vemos como entidades independientes y muchas veces nos abrimos paso perjudicando a los demás. Olvidamos que todos estamos conectados eternamente unos con otros.

Los muros que levantamos a nuestro alrededor cuando nos sentimos amenazados emocionalmente son muros de miedo. Nos da miedo que nos hagan daño, que nos rechacen. Por desgracia, los muros que levantamos nos hacen más daño que cualquier persona.

Cuando caemos en la rutina y en los baches de la vida, nos sentimos insatisfechos y desdichados. Nos deprimimos y nos ponemos nerviosos. La falta de metas nos hace sentir miedo. La arrogancia no es más que otra cara del miedo a perderlo todo de un día para otro.

La rabia es una emoción perjudicial, nociva e inútil. La rabia nos lleva a proyectar nuestros miedos en «el otro». Creemos que la rabia nos «protege» de los demás, de quienes podrían hacemos esas cosas, de quienes también nos demuestran rabia. La culpa es un tipo de rabia (autorrabia), dirigida hacia dentro.

Pero hay buenas noticias. A medida que comprenda su auténtica naturaleza y su verdadero propósito, su vida se irá transformando de forma permanente, y entonces podrá empezar a cambiar el mundo.

Si podemos ir reduciendo gradualmente esa preocupación por el funcionamiento y la adaptación a nuestra sociedad enferma, por adquirir cosas y preocuparnos por lo que pueden pensar los demás de nosotros, nuestra alegría interior empezará a crecer.

Cuando sepa más sobre la reencarnación y haya comprendido de verdad el miedo y sus orígenes, verá cómo se disuelve. Cuando usted sea capaz de despertar y encontrarle sentido a esta vida, será más fácil lograr la verdadera paz, alegría y felicidad.

Definición


La reencarnación (de los espíritus) es un cambio de perspectiva, de identidad, un cambio físico de cuerpo después de haber ocupado otros. Durante una nueva reencarnación se experimentan nuevos sentimientos y emociones; nuevos temores y deseos. Ocurrirá así cuantas veces sean necesarias en nuestro camino hacia una mayor evolución, pues somos inmortales.

Razones para creer en la reencarnación


Incluso la ciencia utiliza la intuición (en forma de hipótesis) para avanzar en el conocimiento. La intuición juega un papel importante para estar seguros de qué es bueno y qué es malo en nuestra meta hacia estados más evolucionados.

Los sueños se podrían interpretar como una especie de viaje del alma.

Existen considerables pruebas históricas y médicas de que la reencarnación es una realidad. Datos expuestos durante las regresiones a vidas pasadas han sido comprobados.

Se ha hablado de “coincidencias” en que dos personas sin haberse conocido en esta vida sienten y afirman haberse visto en otras épocas.
Algunas veces tenemos la impresión de que determinado suceso ya había acontecido antes.

La energía nunca desaparece, transformándose siempre. Y por otra parte, ¿Acaso no es todo cíclico en el Universo? ¿Por qué no podría haber también reencarnación?

Por qué nos reencarnamos


Porque queremos evolucionar para sentirnos más unidos a Dios. Así, los espíritus ignorantes y estúpidos pueden llegar a ser maestros muy avanzados.

Porque los espíritus quieren regresar al mundo físico para ayudar a la humanidad, manifestando amor y compasión.
Porque La reencarnación nos permite evolucionar más mediante la relación con nuestros semejantes. Si ya hemos terminado ese tema, seguimos evolucionando como espíritus.

Porque es una forma de retornar para rectificar lo que se haya hecho mal, como una forma de pagar  nuestras deudas.
Porque queremos aprender en diversas vidas las lecciones que proporciona la tierra, hasta alcanzar una forma de liberación o de unión con un estado de conciencia más alto. Cuando ya no haya más lecciones que aprender, dejaremos de reencarnarnos.

Proceso de la reencarnación


Al morir, nuestra conciencia sobrevive y sigue avanzando, no sentimos dolores físicos, volvemos a sentirnos jóvenes. Entramos a una etapa de renovación. Vemos una luz cuya intensidad depende de cuán ignorante somos y, junto a ella, un familiar ya fallecido o un ser espiritual que nos ofrece consejo, información y un amor profundo.

Nos ayudan a repasar nuestra vida. Se presta especial atención a las relaciones, a cómo se ha tratado a los demás.

Antes de nacer otra vez ayudamos a organizar y reparar esas nuevas oportunidades de aprendizaje de nuestras vidas, los puntos de destino que nos ayudarán a comprender, a dar amor y a renunciar al miedo.

Programamos quiénes serán las personas más importantes que conoceremos, cuáles los reencuentros con almas gemelas y compañeros del alma, incluso los lugares en los que sucederán esos hechos.

Si tienes que pagar una deuda con alguien, tienes que esperar allí hasta que vaya a verte el alma con la que tengas la deuda. Cuando los dos podáis volver a una forma física al mismo tiempo, se os permitirá regresar, pero el que decide cuándo volver eres tú. Tú decides lo que hay que hacer para pagar esa deuda.

Cuando has tenido tiempo de descansar y revigorizar el alma, se te permite elegir cuándo regresar al estado físico para mejorar el aprendizaje y la evolución.

Normalmente nos re encarnamos en distintas relaciones. Pero se suele elegir a los padres, que suelen ser almas con las que hemos interactuado en vidas anteriores. Al reencarnarnos nuestra perspectiva está borrosa, olvidamos nuestro plan de vida, nos perdemos y empezamos a relacionarnos con los demás. Olvidamos para poner en práctica el libre albedrío.

Los hechos de vidas anteriores pueden influir profundamente en las conexiones de la vida actual, a menudo regresamos una y otra vez con la misma gente, aunque nuestras relaciones cambien.

A veces un alma elige una vida que supone un reto especialmente difícil para acelerar su progreso espiritual. Por ejemplo, un alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia o aprende a ser tolerante y compasivo llevando una vida dura.

El progreso no siempre es lineal. Puede que haya avanzado mucho en cuanto a caridad y compasión, pero que le quede mucho también por hacer en relación con la ira y la paciencia. Pero en las sucesivas reencarnaciones el alma podría evolucionar hacia la perfección hasta convertirse en espíritu puro que no necesita más reencarnaciones. Entonces se sumerge para siempre en la eternidad.

Ventajas de su conocimiento


La tecnología y la ciencia son incapaces de resolver nuestros problemas. Sólo cuando se emplea con iluminación, sabiduría y equilibrio puede ayudarnos de verdad.

El recuerdo de hechos reprimidos u olvidados, a menudo dolorosos, suele estar relacionado con la curación. Mediante el uso de la hipnosis, descubrimos patrones y recuerdos de vidas anteriores y conseguimos curación completa.

Las regresiones a vidas anteriores sirven para explicar nuestras interrelaciones. Nos damos cuenta de cómo la rabia, los prejuicios y el odio pueden provocar un terrible sufrimiento. Se ha descubierto que la comprensión comporta una reducción del miedo, que suele referirse a hechos que ya han sucedido, en esta misma vida o en otras muy anteriores.

Nos damos cuenta de que no debemos juzgar ciegamente. El karma y la ley divina, mediante sucesivas reencarnaciones, se encargarán de imponer justicia.

Al saber que no llegamos a morir nunca, que simplemente cambiamos de nivel de conciencia, y que somos de naturaleza espiritual, contamos con una potente fuerza de curación. Parte del proceso curativo es, además de la comprensión de recuerdos que perturban el equilibrio nervioso, la comprensión de la muerte.

Conclusiones


No hay destino ni libre albedrío puros; coexisten e interactúan constantemente. Son cosas complementarias, no contradictorias. Antes de reencarnarnos planeamos lo que haremos en la tierra. Una vez reencarnados, olvidamos este plan y ejercemos nuestro libre albedrío.

Lo que aprenda aquí seguirá con usted cuando muera. Nuestra existencia, se compone de lecciones que se van aprendiendo. A medida que usted comprenda las leyes espirituales, su nivel será superior.

Sólo usted puede alcanzar su objetivo, porque en el fondo nuestro viaje de regreso a casa es un viaje interior, un regreso personal.

Nos reencarnaremos una y otra vez hasta que aprendamos la lección del amor.

Mediante sucesivas reencarnaciones, despertamos a la verdad espiritual de que estamos formados por espíritu y alma, no por cuerpo y cerebro.
En la otra vida no nos encontraremos con nuestras posesiones, sino con nuestros seres queridos.

Toda persona debe preocuparse de sí misma, de convertirse en un todo. Tenemos lecciones que aprender… todos nosotros. Hay que aprenderlas una a una, por orden. SÓLO ASÍ PODREMOS SABER QUÉ NECESITA LA PERSONA QUE TENEMOS CERCA, QUÉ LE FALTA O QUÉ NOS FALTA A NOSOTROS PARA SER UN TODO.