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INTRODUCCIÓN

Si todavía no la has encontrado, en alguna etapa de tu vida encontrarás una persona a quien dirigirle todas y cada una de tus palabras; porque tú, como los demás, tienes necesidad de cariño y simpatía. Esto es algo natural, propio en nosotros los seres humanos porque la familia humana total está bañada de un elemento de amor.

Diariamente, ingresas al mundo para relacionarte con los demás y haces lo que puedes. Tienes subidas y bajadas, problemas y triunfos, diversiones y malos ratos. Tratas de ser agradable a los demás con el objeto de realizar algo. Es decir te pones una máscara en un mundo que es realmente extraño donde  jamás sabes lo que va a suceder, tienes que sobrevivir y evitar el sufrimiento.

Pero hay una persona especial con el cual “te sientes en casa”, te quitas la máscara.  Con esa persona especial puedes relajarte. Te sientes aliviado. Te encuentras en una situación cómoda como en el hogar.

Estar con esa persona especial, es como si llegaras a casa, te sacas los zapatos, te relajas y suspiras diciendo “Ahhh. El hogar”.

Y es que nadie crece ni se forma solo. Eres un ser incompleto, necesitas de los demás, de su reconocimiento, de su cariño, de su amor y de su manifestación en los afectos. Necesitas una sonrisa, un gesto cariñoso, un abrazo para poder seguir. Un abrazo te puede relajar más que una sesión de ejercicios físicos, te puede consolar más que mil palabras.

El abrazo, la caricia, la ternura, etc., son un lenguaje cuya importancia resulta muchas veces decisiva, no sólo durante los primerísimos años de tu infancia, sino incluso en tu vida adulta. De la calidad de este lenguaje depende tu equilibrio y la posibilidad de que te comuniques exitosamente con los demás. El AMOR recibido de los demás es uno de los factores más determinantes para tu desarrollo y tu equilibrio. De ello depende tu madurez afectiva y el óptimo funcionamiento de tu personalidad.

Si no has experimentado un amor afectivo no sólo NO LLEGAS a madurar en tus sentimientos, sino que caes en la neurosis (problema emocional). La supresión del amor afectivo y las manifestaciones de afecto pueden conducirte a una neurosis de frustración.

Aunque algunas veces tus relaciones interpersonales se llenen de conflictos y contrastes (como por ejemplo la injusticia, la muerte…), en el fondo eres un ser CON los demás, orientado a los demás; y realizas tu existencia gracias a los demás y juntamente con los demás. Siempre necesitas a alguien para algo. Por ejemplo, de la otra persona puedes necesitar su cuerpo, su esfuerzo, su destreza, su desplazamiento social, su apoyo.

En las etapas finales de tu vida, algunos tienden a volverse más desconfiados, reservados, egoístas, maniáticos o individualistas. Así, se hacen exigentes y menos abiertos, menos tolerantes y menos comprensivos, con lo que les cuesta horrores hacer nuevos amigos e incluso mantener los que tenían. Espero que no seas uno de esos desafortunados; de lo contrario tus últimos días serán tristes.

Es muy importante que siempre tengas a alguien que te reconozca y ame simplemente como eres, sentirte puro en él y descansar en él. Esto sería una gran “descarga afectiva” durante toda tu vida.

El amor es algo propio del afecto que necesitas. El amor concreto que necesitas en tu vida tiene distintos colores afectivos, distinto según sea la relación: entre ellos están el amor conyugal, el amor fraternal,  el amor entre padres e hijos, el amor de amistad (AMISTAD). Esta vez me voy a referir a este último.

¿Qué es la Amistad?


Para algunos, es la confianza de que cierto individuo no te herirá. Para otros, es un amor incondicional. Algunos creen que la amistad es compañerismo. En realidad, los individuos difieren en sus definiciones porque se basan en la clase de experiencia que ellos han tenido.

Te diré algo que normalmente ocurre fuera del hogar. Cuando frecuentas a alguien y el amor honesto y sincero que sientes por él/ella se hace HÁBITO, entonces empiezas a querer con un amor especial. El hábito de estar con esa persona forma una unión que se fragua con el tiempo. Esta relación se aparta del color sexual. Es una relación profunda que combina confianza, apoyo, comunicación, lealtad, comprensión, empatía e intimidad, buena voluntad, “querer y rechazar lo mismo”. Entonces ya tienes un AMIGO.

Un amigo es una persona con quien puedes ser sincero. Ante él puedes pensar en voz alta. En él puedes guardar tus pensamientos, ideas, cariño y amor.

Detalles de la Amistad


¿Qué ocurre cuando todavía no tienes un amigo? Mientras te encuentras solo, eres sincero. Pero cuando una segunda persona aparece, empiezas a ser hipócrita, rechazas y esquivas la aproximación de esa persona mediante cumplidos, chismes, sonrisas, señales de cortesía. Cubres tus pensamientos mediante cientos de máscaras.

Normalmente, cada persona que conoces te obliga a tomar precauciones, tal vez te portas cortésmente, eres condescendiente con sus ideas o deseos; piensas que él tiene alguna fama, algún talento de lo que no se puede cuestionar. Tomas tu distancia. A su vez la otra persona está pensando lo mismo de ti. Esto echa a perder toda conversación. Es que todavía no son amigos.

Si los encuentros son frecuentes, la amistad se va formando por hábito, te conviertes en valioso para el otro (porque tú le haces falta). Al mismo tiempo, el otro pasa a ser valioso para ti, lo valoras porque sabes que podría echarte una mano y sabes que lo haría porque te valora y te quiere. Este sentimiento vuelve a rebotar en ti acrecentando tu cariño por él. Tú y él son amigos porque tienen algo en común, un bien que cultivan juntos. Este proceso repetido es lo que crea la amistad y te hace decir: “Hemos encontrado inquietudes comunes. Nos gustan las mismas cosas y sabemos que siempre podremos contar el uno con el otro”. Lo que te hace próximo al otro, por lo tanto, es el descubrimiento de que ambos son afines en ciertas preferencias objetivas de valor.

Ahora que ya son amigos, ambos se muestran tal como son. Se tienen menos temor, saben sus verdaderos talentos y se divierten.

Cuando tienes un amigo, sientes comodidad y seguridad emocional con él. Cuando hay amistad, tú no tienes que sopesar tus pensamientos y medir tus palabras antes de soltarlos en frente de tu amigo. Eres más abierto. Sabes que alguien te conoce tal vez mejor de lo que te conoces a ti mismo y te asegura que estará a tu lado en todas tus crisis emocionales. Aparte de caminar juntos y compartir buenos momentos, sabes que tu amigo puede venir a tu rescate desde la peor fase de tu vida, porque la verdadera amistad es eterna.

Como te habrás dado cuenta, para iniciar una amistad, tanto tú como el otro han de desearlo y deben tener un CONCEPTO SIMILAR de lo que significa la amistad y de la implicación que conlleva. Desde el punto de vista moral, la amistad implica un desarrollo de las virtudes. No puede caber amistad donde falta virtud, La lealtad, La generosidad, El pudor, La confianza y el respeto.

Para resumir, puedes reconocer la amistad por la BENEVOLENCIA que hay entre ustedes. Por la CONCORDANCIA en el conjunto de creencias, valores y bienes que constituyen el vínculo. Finalmente, por el RESPETO recíproco. Estas son sólo las características de una amistad. Para experimentar lo que es realmente la amistad, uno debe tener verdaderos amigos, lo que es un tesoro raro.

En la amistad, la unión es de dos voluntades, y por ello la de dos personas. Cada uno de ustedes considera al otro como a sí mismo, quieres el bien del otro como el tuyo, sientes las alegrías y las penas del otro como las tuyas, buscas por último la presencia del otro porque es una alegría igual para ambos. Si estás dispuesto a hacer favores gratis, ya eres amigo. Hay entre ustedes una cierta comunión de vida, unidad de pensamiento, de sentimiento y de voluntad. Aunque esto no quita que puedas tener un amigo con criterios distintos a los tuyos.

En la práctica, si tu amistad se basa exclusivamente en el placer o en el interés, se va pronto a pique cuando dichos gustos o intereses se acaban. Tal amistad es fácil de disolverse. Tú y tu “amigo” cambian. Cuando uno o ambos ya no son útiles o agradables, dejan de quererse.

Es diferente cuando tu amistad inspira la virtud, esto es, amistad que se basa en la práctica y el cultivo de algo bueno y amable, pues con ello se genera un vínculo sólido y progresivo. Esta es la AMISTAD PERFECTA, que no es afectada por las contingencias de la vida, — el tiempo, la fortuna, e incluso el destino–, pues los amigos se quieren en virtud del bien que se hacen el uno al otro, de modo que su amistad permanece mientras son buenos, y la virtud es una cosa permanente

Amistad verdadera


La amistad verdadera se demuestra en la preocupación. Tu amigo verdadero se preocupa por ti, se interesa por tu bienestar, por tus problemas y logros. Por eso tu amigo verdadero procura reunirse, comunicarse contigo. Tu amigo verdadero está a tu lado en todo momento, te levanta cuando estás decaído. Es durante las dificultades donde la amistad de tu amigo se pone a prueba. Su amistad verdadera dura toda la vida.

Tu AMIGO VERDADERO es lo opuesto a tu AMIGO FICTICIO que es aquél que se hace tu amigo porque le conviene (tú estás en condiciones de hacerle favores). Aun así, distinguir un amigo verdadero de uno ficticio es a veces bastante difícil, sobre todo en nuestro mundo actual donde las relaciones están fuertemente intervenidas por los beneficios a corto plazo.

Si eres verdadero amigo, sientes un extraño placer espontáneo cuando ayudas al otro. Puede que para ti no cueste nada, pero produce sin embargo un enorme BIENESTAR a la otra parte. Es por eso que la gratitud, la simpatía, el cariño y la confianza son estirados hasta el límite desde un extremo y el otro. Ambos se benefician.

¿Por qué no tienes Amigos?


Si has estado sufriendo por falta de amigos, sobre todo de verdaderos amigos, éstas podrían ser las causas:

  • Tu estilo de vida es poco abierto a los demás. Si tu modo de vida te proporciona pocas oportunidades de relacionarte y no haces nada por cambiarlo, la soledad será tu única compañía.
  • Tienes baja autoestima o sufres de un complejo de inferioridad. Si no confías en el valor de lo que haces, tiendes a menospreciarte y a aislarte. Deberías saber que si eres menos interesante es porque tienes un bajo concepto de ti mismo. Si piensas que no vales nada, será difícil que inicies cualquier cosa, y menos si hay riesgo de fracaso. Y cuando la propuesta de amistad provenga del exterior, lo más probable es que, por miedo, no te interese o no sepas ser buen amigo.
  • Tienes miedo. A no gustar, a no cumplir con las expectativas que crees se tienen de ti, a no estar a la altura de las circunstancias. Miedo a que si te conocen a fondo, serás abandonado.
  • No tienes habilidades de comunicación. Tal vez el problema no es decir lo que piensas, sino la forma en que lo dices. La clave para tener amigos es la EMPATÍA (ponerte en lugar del otro) y ASERTIVIDAD (expresarte con libertad y sinceridad, sin herir ni menospreciar).
  • Te auto-engañas. Crees que lo das todo, que siempre estás a disposición del otro y, por tanto, esperas todo de tus amistades. La tensión a que sometes a los amigos hace que ellos se alejen de ti y te hundas en un sentimiento de incomprensión que termina reforzando tu autoengaño. Crees que tienes méritos para ser considerado amigo y no es así.
  • Afirmas tener siempre la razón, te conduces de forma altanera, intolerante o mezquina.
  • Eres frío, tanto en tus palabras como con tus gestos. Te falta emotividad, acercamiento. No eres capaz de dar un abrazo, una caricia.

¿Eres un buen Amigo?


    Eres un buen amigo si cumples con la mayoría de los siguientes requisitos:
  • Te abres al mundo y aprovechas toda oportunidad de conocerte a través de los otros. Te relacionas y sientes que los problemas de otros son los tuyos.
  • Valoras quién eres y tus habilidades, e intentas saber lo que estás aportando y lo que puedes aportar si te lo propones.
  • Cuidas tus formas de expresión: mantienes una actitud positiva y respetuosa. Cuando pides lo que necesitas, das las gracias por lo que se te da y pides disculpas si has ofendido.
  • Te muestras como eres, no como crees que los demás quieren que seas. Eres sincero contigo mismo.
  • Eres generoso a la hora de compartir, tanto cosas como sentimientos y opiniones.
  • Dedicas tiempo de calidad a tus amigos. Les haces entender, con tu actitud cotidiana, que ocupan un lugar importante en tu vida
  • Valoras la relación con interés y dedicación.
  • Muestras sensibilidad y afecto. Utilizas gestos amables y cariñosos, porque cuando las palabras sobran, de todos modos tus amigos necesitan apoyo, afecto y comprensión.
  • Consideras a tu amigo un tesoro que debes conservar, a pesar de los disgustos que pueda haber entre ustedes. Dejas el orgullo a un lado, y haces lo posible por recuperar la armonía.
  • Atiendes y escuchas siempre a tu amigo.

El Amigo íntimo


Si has tenido un amigo íntimo en la infancia, la relación de amistad es aún más valiosa. Un amigo íntimo es aquél con el que congenias regularmente y de manera especial. Es el MEJOR amigo.

Cuando eres niño, un amigo íntimo te proporciona una seguridad adicional a la que encuentras en casa. Compruebas que en la calle, en el colegio, también puedes encontrar a alguien en quien confiar: tu mejor amigo. Así, creces confiado, seguro y equilibrado. Al apoyarse el uno a otro, tu autoestima (la de los dos) se ve incrementada.

Seguramente a tus padres les ha parecido imposible que hayas encontrado a alguien especial fuera del hogar. Sin embargo, sí es posible, porque con tu amigo puedes llegar más lejos. Ellos no deberían preocuparse, sólo VIGILARTE. Se trata de un paso lógico y bueno en tu proceso de autonomía con respecto a los padres. Aprendes a ser independiente

Un amigo íntimo también decide tu manera de ser

Al amigo íntimo le confías todo tipo de secretos: anhelos, aficiones, primeros amores, sueños, momentos desagradables… Y el modo de asimilar todas estas situaciones dependerá mucho de la OPINIÓN DE TU AMIGO y de tu experiencia.

Un buen amigo íntimo puede ayudarte a pensar siempre bien de los demás, a pensar siempre con optimismo (“lo conseguiremos”), etc. Pero por la misma razón, TAMBIÉN PUEDE DEFORMARTE si no hace más que criticar a los demás o si echa abajo todos tus sueños.

Cuidado. No te encierres en un mundo de dos.

Una amistad íntima es, en principio, beneficiosa para ti. Pero si se procede mal, puede tener algún efecto negativo.

Esto ocurre cuando la amistad es muy intensa, los dos se cierran en su mundo y no se abren, justo lo contrario de lo que se debería conseguir.

De esta manera se convierten en poco sociales y no tienen amigos en clase, van siempre juntos sin comprobar la riqueza que pueden aportar otros amigos distintos. En vez de ampliar su radio de acción, una amistad íntima mal entendida puede llegar a constreñir la visión del mundo.

Personalidades distintas

Puede que se produzca un desequilibrio de personalidades… en el que tú puedes salir perjudicado.

Cuando el carácter, los puntos de vista, el empuje, etc. DE AMBOS es fuerte, aunque con sus peculiaridades, no hay problema alguno. Ambos aprenden a limar asperezas, aprenden a ceder, lo mismo que a llevar adelante lo que se proponen.

Al contrario, cuando tienes una personalidad débil, puedes acabar dominado por tu amigo, sin poder desarrollar tu iniciativa. Tu personalidad queda anulada.
Siempre harás lo que el otro te diga, seguirás ciegamente a tu amigo, etc.

Y esto es igual de negativo si tienes virtud de dominador y encuentras una víctima ideal en tu amigo íntimo: no sabrás compartir, trabajar en equipo… sino tiranizar.

Importancia de la Amistad


Por un lado, la familia te proporciona compañía, afecto cotidiano, apoyo incondicional, estabilidad emocional y una dimensión trascendental de la vida (allí te enseñan a compartir y progresar).

Por otro lado, los amigos te aportan preferentemente aire fresco, diversidad, entretenimiento, la posibilidad de desarrollar aficiones y de comunicarte en un ambiente de cordialidad y desenvoltura. Y, no pocas veces, la oportunidad de evadirte de los problemas cotidianos. Además, tus poderes intelectuales y activos se incrementan con el afecto que das o recibes.

Pero no todos los amigos son igual de importantes; en realidad me estoy refiriendo a esos amigos que muestran interés por lo que te ocurre, los que siempre están dispuestos a aportarte consejo, apoyo, cercanía y afecto. Estos buenos amigos son imprescindibles.

Es muy difícil que todos sean realmente tus amigos. Hay límites. Si gustas de ahorrar tiempo y energía, es mejor tener sólo los suficientes para satisfacer tus necesidades de relación social.

Debes tener suficientes amigos, porque necesitas experiencias. Gracias a los amigos te vas conociendo, te desarrollas y tienes la compañía necesaria para recorrer la vida sin miedo excesivo a las caídas. Tus amigos actúan como amortiguador, como un punto de apoyo para seguir adelante.

Por otro lado, si tienes pareja, ten en cuenta que la relación que mantienes con los amigos es diferente a la relación de pareja. Ambas tipos de relaciones actúan en planos distintos de tu vida. No se parecen, pero son complementarios. Es necesario tener amigos, pero es más rico mantener algunos amigos que sean exclusivamente nuestros. De este modo, es probable que el afecto sea más sincero.

Entre amigos hay una relación dinámica y mutua. Con el tiempo, ambos “negocian” límites dentro de los cuales ambos funcionan. Esto les ayuda a funcionar como individuos saludables en la vida a medida que aprenden a respetarse y quererse. Esto les ayuda grandemente en su desarrollo emocional.

Consejo para los padres


Si el amigo de tu hijo es un buen chico, ambos se apoyarán y empujarán para portarse bien y, aunque hagan travesuras, se desarrollarán adecuadamente. Pero, por el mismo motivo, también es más fácil portarse mal si el amigo tiene malas inclinaciones.

Trata de averiguar más sobre tu hijo. Cuántos amigos tiene, cuál y cómo es su mejor amigo, si domina a los demás chicos o, al contrario, es dominador…

La interrelación es muy importante para lograr éxito en la sociedad. Tenga o no un amigo íntimo puedes procurar que tu hijo se relacione con más gente. Por ejemplo, ilusionándole con alguna actividad extraescolar, deporte de equipo etc. donde encontrará más amigos. Deberán ser actividades más colectivas que individuales, para que se interrelacione.

Una relación de amistad especialmente íntima puede ayudar mucho a tu hijo, siempre que no se convierta en exclusiva. Podrías preguntar a sus profesores del colegio, invitar a sus amigos a casa de vez en cuando. Así podremos ir conociendo como desarrolla sus amistades.

Otra gran fuente de información son los padres del otro chico, para que actúes conjuntamente en caso exista un desequilibrio de personalidades pernicioso entre los chicos. La amistad no es ni dominio ni sumisión. Si así ocurre, o si el EJEMPLO del amigo resulta pernicioso, tienes que procurar cortar esa relación a tiempo.

Del mismo modo, deberás estar muy atento al tipo de amigos de tu hijo. Ya sabes que tiene que relacionarse con mucha gente distinta, pero debes estar atento a aquellos cercanos a él. Deben ser buenos chicos.

Actúa en positivo

Si se da alguno de estos problemas con los amigos íntimos de tu hijo, hay que actuar, aunque habrá que proceder de una manera delicada e indirecta.

No puedes oponerte frontalmente porque podrías conseguir que tu hijo se rebele ante lo que considera injusto bajo su punto de vista.

Al contrario, con buen juicio y tacto puedes llegar a ser más eficaz. Por ejemplo, ofreciéndole alternativas más atractivas que irse con su amigo; relacionarse más con los primos y familiares; ponerle en un grupo de trabajo distinto; organizar fiestas…

Si es necesario, no te queda más remedio que actuar con contundencia, cambiando de aula, incluso de colegio, a tu hijo.

Aunque al principio esta separación sea algo traumática, enseguida comprobarás que era necesaria y beneficiosa. En poco tiempo tu hijo hace más amigos y entiende, en la práctica, los peligros de una amistad demasiado exclusivista. A lo largo de su vida, tu hijo ha de cultivar la amistad con personas distintas. Les costará más si se AÍSLAN con su amigo íntimo.

La solución no reside siempre en cortar por lo sano esa relación de intimidad cuando puede ser perjudicial. A veces es mejor fomentar amistades paralelas, fuera de la exclusividad del amigo íntimo. Lo importante es que tu hijo aproveche todas las oportunidades de una buena amistad…

Si tu hijo está integrado en el colegio y en el vecindario, si tiene tres o cuatro amigos con los que puede contar, aunque ninguno al que pueda llamársele íntimo… no hay que actuar, sino cuidar, como es normal, de que sean amigos convenientes.

Sin embargo, si tu hijo no esté realmente integrado en los círculos normales, en este caso, un amigo íntimo puede ayudarle. El objetivo es que tenga amigos, no sólo uno especial: LO IMPORTANTE ES UNA AMISTAD ENRIQUECEDORA.

Desde que tu hijo empieza a socializar, la clase de amigos que elige debería ser tomada en cuenta hasta el momento en que él aprende a diferenciar entre lo bueno y lo malo. Los malos amigos o la falta de socialización pueden conducir a traumas y desordenes psicológicos, llevando finalmente a un desajuste social. El correcto grupo de amigos es esencial para el desarrollo de la personalidad de tu hijo. Las experiencias positivas o negativas perfeccionan la personalidad de un individuo. Por lo tanto, es esencial que tu hijo encuentre amigos que sean compatibles sobre la base emocional y psicológica.

Observaciones


Si tienes capacidad para hacer nuevos amigos, demuestras una apertura mental y una sociabilidad superiores.

Tu necesidad de buscar algo en el otro está impulsada por el afecto o amor, lo cual es natural en ti. Si sabes que alguien te ama, tomas conciencia de ti y de tu dignidad. El amor es lo que te impulsa a entrar en ti y a salir de ti para encontrarte con el otro, a construir vínculos amistosos fuertes, sanos y libres.

Cuando eres amado y respetado por un amigo, te experimentas a ti mismo como persona, como un todo pleno de sentido, puedes comprender a los otros. Así, las amistades nacen y se construyen recíprocamente. Ambos se necesitan para ser seres humanos plenos.

El amor y las manifestaciones de afecto que recibes de los demás es uno de los factores más determinantes para tu desarrollo y equilibrio. Te hacen madurar afectivamente en tus contactos con los demás.

Toda amistad se funda en la COMUNICACIÓN de sentimientos, emociones y pensamientos, por eso tiene que haber una reciprocidad. Es ahí donde buscas y encuentras tu plenitud.

La base de la amistad es satisfacer las necesidades del otro. Uno debe comportarse como amigo para tener uno. Todo el mundo quiere tener un amigo, pero pocos se toman la molestia de ser uno.

La amistad necesita constante alimentación y desarrollo a partir de AMBAS personas. La amistad no puede sobrevivir si sólo uno hace todo el esfuerzo para sostenerla sin ningún reconocimiento mutuo del otro. Se trata de una relación en dos sentidos. Esta relación es la base de la amistad.

Nosotros los humanos nos necesitamos unos a otros y no podríamos vivir sin cooperar de alguna forma. Sin embargo, aspiramos a gozar de los mismos bienes y, por esto, tendemos a luchar unos contra otros por el logro de bienes nobles o de bienes materiales, o por simples discrepancias de opinión. Sin embargo, TRATEMOS DE TENER AMIGOS. Ellos serán como amortiguadores que nos permitirán ser más felices.

Dentro de tu lucha por la supervivencia y la felicidad, tener un BUEN amigo con quien compartir la vida es un regalo precioso que debes cultivar y cuidar. Es como tener un tesoro. Al contrario, si tienes un MAL amigo, es como si tuvieras un enemigo dentro de casa. Cuídate del mal ejemplo que podría transmitirte.

Pese a todo, la VERDADERA AMISTAD sigue existiendo, en medio de un mundo hostil, y reúne y relaciona entre sí a los mejores seres humanos que prefieren riqueza INTERIOR en vez de riqueza exterior.

Si tienes un buen amigo, eres afortunado. Él te ayuda a curar tu corazón herido cuando estás triste.  Él se preocupa por ti y te entiende. Él te escucha con el corazón, te anima y te hace ver lo mejor de ti. Y solo por ser tú. Las conversaciones profundas que tienes con él estimulan tu cerebro.
Puedes reír con él abiertamente. Él no pone atención a tus fallas y defectos a menos que quiera darte un consejo. Él tiene tiempo para ti. Todo gracias a este tipo de amor que llamamos AMISTAD.