La influencia del ascendente es tan importante, que puede llegar incluso a modificar la personalidad que confiere el signo solar o zodiacal.

Nuestro SIGNO SOLAR ( Aries, Tauro, Géminis, Cancer) es aquel en el que  encuentras en el momento de tu nacimiento, pero hay un signo más que hay que tener en cuenta y es el ASCENDENTE o Casa I. Este es el signo que se encuentra en el horizonte en el momento del nacimiento. Así pues, para conocerlo debemos saber la fecha y hora exacta de nuestro nacimiento. A partir de ahí, cada dos horas irá cambiando el ascendente, ya que el día tiene 24 horas y tenemos 12 signos ( tocará a     2 horas por signo)

¿Que diferencia hay entre ambos signos? Pues que, de algún modo, el signo al que pertenecemos- el solar- señala para que estamos aquí, mientras que el Ascendente indica como debemos realizar esa tarea en la vida. El primero señala para que y porque estamos aquí y el segundo indica cómo debemos actuar para llevar a cabo esa tarea a lo largo de nuestra vida, es decir el ascendente nos marca el camino.

Por tanto una marca como somos interiormente (alma) y otro, como actuamos ante el mundo (cuerpo). Así pues la experiencia del ascendente justifica que no siempre dos persona nacidas bajo el mismo signo se comportan del mismo modo o que no todos nos identificamos plenamente con nuestro signo. Esto sucede porque, además de nuestro signo solar, el ascendente también nos influye y es esa influencia la que nos diferencia de otras personas nacidas bajo el mismo signo e, incluso, en el mismo día. De hecho la influencia del ascendente es tan importante que, en algunas personas puede llegar a modificar la personalidad del nativo. De ahí que a veces la imagen que proyectamos no coincida con nuestro signo y a los demás lo extrañe.

Por otro lado, aunque resulta un caso muy particular, cuando coinciden solar y ascendente, este signo compartido va a tener una importancia crucial en la vida de la persona, pues la imagen que dé al mundo y su sentir interior coincidirán durante toda la vida. Eso es bueno si el entorno y las circunstancias potencian que se sentía a gusto en ese signo, pero no tanto si la vida le induce a no estar bien en esa piel astrológica.

LA RELACION ENTRE EL SIGNO SOLAR Y EL ASCENDENTE. La buena o mala relacion entre ambos nos iniciará  el grado de facilidad o dificultad con el que va a encontrarse la persona a la hora de desarrollar su proyecto de vida.

Imaginemos a una persona del signo de tauro, a quien le gusta la tranquilidad, el relax y la comodidad que requiere de un tiempo para tomar decisiones, casada con un Aries, que le empujara a la acción continua, a decidir sobre la marcha, a moverse sin parar. Sin duda va hacer una relación incomoda. Pues es eso lo que vivirá un Tauro con ascendete a Aries, por ejemplo. Esto nos ayudará a comprender cuando una persona muestra su personalidad y esconde otra opuesta. El curso fácil, es decir que nos estaba engañando, pero si vemos su signo y ascendente es probable que comprendamos lo que sucede.

Por otro lado, cuando coinciden signo solar y ascendente o cuando pertenecen al mismo elemento ( fuego, aire, tierra, agua) se producirá un acoplamiento y en la persona habrá una unidad de criterios. Por ejemplo, en fuego: Aries, con Leo o Sagitario; en agua: Cáncer con Escorpio o Piscis; en Aire: Libra con Acuario o Géminis, y en tierra: Capricornio con Tauro o Virgo.

También es importante recordar de las cualidades solares suelen resultar más evidentes en los hombres  que en las mujeres, sobre todo en la segunda mitad en su vida.

LA CASA I, LA PERSONALIDAD. Al signo ascendente se le adjudican las características de nuestra personalidad externa, la imagen de los demás, tienen de nosotros, porque rige la Casa I, la de personalidad. Los signos del zodiaco o signos solares son 12 sectores de 30 grados a cada uno. Pero en el nacimiento se producen otras 12 subdivisiones que se definen por la hora exacta del nacimiento. A estos 12 sectores se les denomina Casas, y es la I la que determina el ascendente. La energía del signo ascendente es pues irradiada con una cualidad ariana, porque la casa I se identifica con el primer signo del zodiaco: Aries. Así pues, las personas o cosas que representan tu ascendente aparecerá en tu vida como un destino.

Es importante saber que hasta los 10 o 12 años recibimos más influencia de nuestro ascendente, precisamente porque este signo describe mejor  los primeros rasgos de la personalidad, las circunstancias iniciales de nuestra vida.

Como nos ven los demás. El signo solar nos indica como somos interiormente y el ascendente nos informa de la personalidad terrenal o mundana, de cómo nos ven los demás. Esto es porque el sol simboliza el yo interno y como este se expresa. Por eso, el signo que ocupa el sol en el momento de nuestro nacimiento, el signo solar, influirá en los objetivos que elijamos y en cómo vamos a conseguirlos. Pero mientras el Sol representa nuestro carácter interno, la forma de ser, el signo ascendente marca la personalidad externa, la forma en que nos comportamos por fuera, como nos mostramos a los demás. Marca, pues  la personalidad y l temperamento con el que nos presentamos ante el mundo y determina también el cuerpo y la apariencia física. De ahí que la apariencia externa esté normalmente más influida por el signo ascendente, y que muchas veces la imagen que tenemos armonice mejor con el ascendente que con las características de nuestro signo solar. Además el ascendente influye de forma importante en la salud, ya que el signo y los planetas salientes informan sobre la constitución física, la vitalidad y la tendencia psicológicas.

UN CAMINO KARMICO. Según la cabala, esa ciencia milenaria que estudia el desarrollo de la vida, desde sus inicios, el ascendente nos habla de unos conocimientos adquiridos en la vida anterior. De este modo resulta más fácil comprender porque las personas tienen a comportarse siguiendo las directrices de sus ascendentes durante la primera mitad de su vida, ya que se trataría de utilizar herramientas que ya dominan. Llegados  a un punto de madurez, nos toca inclinarnos hacia el desarrollo de las características que nos infiere el signo solar.

Asi pues el ascendente nos guía por un viaje de la conciencia. En cierto modo, es una energía que no podemos reconocer, que sentimos como extraña. Nuestra vida es experimentar el signo ascendente hasta que en determinado momento nos identifiquemos con el.  Esto es muy difícil que se logre antes de los 29 o 30 años,  sea, con el primer retorno de Saturno. Antes de esa fecha es muy común que rechacemos el ascendente, que sintamos que no tiene nada que ver con nosotros. El camino psicológico a realizar en la vida sería: soltar la energía de la luna, expresar el sol, y aprender del ascendente. Mientras aprendemos ese camino que nos marca el ascendente seguiremos construyendo la identidad de nuestro signo solar y, a la vez, nuestra efectividad y emociones con la Luna. Si no aprendemos a reconocer el ascendente como propio, podemos “padecerlo” o sufrirlo toda la vida.

El ascendente tiene que generar destino, por eso, antes de que podemos incorporar su energía deberán pasarnos muchas cosas ligadas a esta. Una generadas por ti y otras que te vendrán de fuera, mediante persona, vivencias y situaciones….