Seleccionar página

La mente dispersa crea muchas dificultades tales como un entendimiento incorrecto, tensiones, confusión. Al contrario, la mente unificada, establecida con firmeza, bien sujeta bajo el mando de la consciencia y la voluntad, es una herramienta poderosa valiosísima y fiable.

El miedo, la duda, la preocupación y la ansiedad roban nuestro equilibrio interno y nuestra paz mental. Pero en virtud de nuestra concentración, los pensamientos negativos empiezan a alejarse de nosotros.

La concentración es la manera más segura de alcanzar nuestra meta.

Permite un juicio más profundo y esclarecido, potencia la memoria y nos posibilita hacer todo con mayor precisión, cordura y habilidad, porque
excluye todos los pensamientos inútiles y parásitos.

La gente que tiene éxito, son como las lupas. Concentran su energía (y su tiempo y su talento) exactamente en lo que más desean alcanzar. Saben que su poder es mayor cuando se concentran en un solo punto. Con buena concentración, uno puede cumplir una tarea prácticamente en la mitad del tiempo y con el doble de la exactitud de una persona promedio.

Si tú también quieres tener el efecto más amplio posible en tu vida, concéntrate en el punto más pequeño. Concentra tu deseo, tu tiempo, tu energía y tu talento para conseguir que suceda lo que más deseas de verdad.

No es necesario que renuncies a todo lo demás en tu vida. Sólo tienes que evitar que algo te aleje del cumplimiento de tu deseo. Ese es el poder de la concentración.

Es más, el éxito en la vida presupone el poder de la concentración. Si pensamos “dinero”, y con fe y convicción la integramos profundamente dentro de nuestras mentes, durante un período de tiempo, poco a poco crearemos para nosotros mismos situaciones y un medio ambiente, que será propicio para la buena salud.

Es esencial que no lo utilicemos mal este poder, y que estemos implicados en purificar nuestros deseos, para que todo lo que buscamos sólo se encuentre inundado de sabiduría y rectitud.