estres

 

INTRODUCCIÓN

La vida actual nos somete constantemente a estímulos, que sin darnos cuenta nos provocan diversos grados de alteración, lo cual es resultado de las frustraciones originadas por necesidades insatisfechas o también como respuesta a cosas alegres, tristes, físicas etc.  Para el organismo, esa alteración tiene un significado bastante amplio, es un sinónimo de cambio. Cualquier cosa que cause un cambio en la vida no importando si es bueno o malo, real o imaginario, puede causar alteración.

Por ejemplo, los cambios de temperatura, cambios sensoriales de olor o de luz, ingestión de cafeína, sustancia aditiva de alimentos, cambios en patrones de sueño y de alimentación, pueden conducir a una alteración conocida como dolor de cabeza.

Dicha alteración puede ser simplemente por presionarnos a nosotros mismos: sacar buenas notas, tener aspiraciones en un trabajo. Al final puede que nos sintamos tan abatidos que las cosas ya no parecen ser divertidas y la vida parece horrible.

Esta alteración no siempre es mala. De hecho, un poco de presión es bueno. La mayoría de nosotros sólo podemos hacer bien las cosas sólo si sentimos la presión de la competición. Sin esta presión la mayoría de nosotros no sería capaz de terminar un proyecto o de llegar a trabajar con puntualidad, por ejemplo.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado semejante alteración. Para algunos, esto es parte de la vida diaria. Para otros, el sentirse tensos es una situación rara y ocasional. Debido a la alteración por estímulos externos o internos de pronto aparecen dolores de cabeza y gastritis. Algunas personas manifiestan dolor en el cuello y espalda, opresión en el pecho, tensión en mandíbulas; para otras personas el final de un día bajo presión resulta en fatiga, deseos exagerados de comer y desmotivación para hacer ejercicio.

Como hemos dicho, esta sensación de presión es en cierta manera necesaria para el desarrollo de la personalidad, pero cuando no puede ser controlada, empiezan a aparecer los síntomas descritos.  Durante la alteración de la que hablamos, se activan gran cantidad de recursos (mayor actividad fisiológica, cognitiva y conductual); supone un desgaste importante para el organismo. Si el desgaste es temporal no habrá problemas, pues el organismo se recupera. Pero si este estado de alterado se repite con excesiva frecuencia, intensidad o duración, pueden producir la aparición de trastornos psicofisiológicos. Este el  verdadero ESTRÉS.

¿QUÉ ES?


En principio estrés es la respuesta natural y adaptativa del organismo ante los estímulos o situaciones que experimentamos. Nuestro organismo nos induce a huir de todo lo que tiende a alterar nuestro equilibrio. Casi todos los órganos se preparan para una posible huida, incluidos cerebro, el sistema nervioso, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular. Nuestro mecanismo de defensa se pone a trabajar para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Bajo determinadas circunstancias, frecuentes en ciertos modos de vida, este mecanismo de defensa puede desencadenar problemas graves de salud. Entonces sobreviene un estrés peligroso.

Si estamos en medio de un incendio, nos ataca una fiera, o un vehículo está a punto de atropellarnos, los cambios provocados por el estrés resultan muy convenientes, pues nos preparan de manera instantánea para responder oportunamente y poner nuestra vida a salvo. Asimismo, en medio de situaciones de peligro muchas personas manifiestan fuerza insospechada, saltan grandes obstáculos o realizan maniobras asombrosas.

Pero el estrés se convierte en un enemigo mortal cuando dura demasiado. Para muchos, las condiciones de hacinamiento, las presiones económicas, la sobrecarga de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son circunstancias que se perciben inconscientemente como amenazas. Esto les lleva a reaccionar a la defensiva todo el tiempo, convirtiéndose en personas irritables y sufrenlas consecuencias nocivas sobre todo el organismo.

TIPOS DE ESTRÉS


  • Stress emocional: fuertes emociones, grandes cambios en la adolescencia, adquisición de grandes responsabilidades.
  • Stress de supervivencia: enfermedades orgánicas, aumento o disminución de hormonas.
  • Stress por trabajo: por fatiga, exceso de diversión, poco trabajo, presiones de tiempo.
  • Stress químico: comidasq ue pueden afectar nuestra buena salud, como la cafeína, azúcar, chocolate, demasiada sal, tabaco, comidas que causan alergias, deficiencias dietéticas.
  • Por factores medio-ambientales: cuando invaden nuestro espacio, insuficiente espacio para vivir o trabajar, ruido, polución, condiciones sucias o desarregladas.
  • Stress propio de la mujer: síndrome premenstrual, post-parto, menopausia.

SÍNTOMAS


Los síntomas físicos del estrés a corto plazo ocurren cuando el cuerpo se adapta naturalmente a los cambios físicos causados por la liberación de Adrenalina.  Los síntomas a largo plazo ocurren cuando el cuerpo ha sido expuesto a la acción de la adrenalina por largos períodos de tiempo. Cuando esto sucede, la salud puede empezar a deteriorarse.

Síntomas físicos a corto plazo

Aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la sudoración, piel fría, manos y pies frío, sensación de náusea y mariposas en el estómago, respiración rápida, músculos tensos, deseos constantes de orinar, diarrea o estreñimiento.

Síntomas físicos a largo plazo

Alteraciones del apetito, fríos frecuentes, enfermedades como asma y problemas digestivos, dolores en general, sensación de fatiga extrema y constante, dolores de cabeza, cuello y espalda, trombosis (obstrucción de las arterias), diabetes, erupciones de la piel.

Otros síntomas de largo plazo son la fatiga, presión arterial alta, insomnio, falta de respiración, aumento o disminución de peso, sarpullidos, palpitaciones rápidas, nerviosismo.

Síntomas psicológicos a largo plazo

Reducción del interés sexual, sentirse fuera de control o abrumado por eventos, problemas para relacionarse con otros, cambios de conducta, ansiedad, depresión, frustración, hostilidad, irritabilidad; pereza, dificultad para dormir, ingestión de más alcohol, se fuma más, cambio en los hábitos de comida.

LO QUE OCURRE EN TU CUERPO CUANDO ESTÁS ESTRESADO


En respuesta a las situaciones incómodas o de peligro, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias como la adrenalina, producida principalmente en las glándulas llamadas suprarrenales que se encuentran en la parte superior de los riñones. La adrenalina se esparce por toda la sangre y es percibida por distintos órganos del organismo, que responden para prepararse para la acción de la siguiente manera:

  • El corazón late más fuerte y rápido
  • Las pequeñas arterias se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas. El flujo de sangre es mayor en cerebro, corazón, pulmones, músculos. La mente aumenta el estado de alerta, los sentidos se agudizan.
  • La glucosa, factores de coagulación, aminoácidos libres y factores inmunitarios aumentan en la sangre.

Todos estos mecanismos se activan para aumentar las probabilidades de supervivencia frente a una amenaza a corto plazo, no para que se los mantenga indefinidamente, tal como sucede en algunos casos.

El funcionamiento del organismo se trastorna por los episodios breves de estrés. Los síntomas desaparecen cuando el episodio cede. Pero, si el estrés persiste durante un período de tiempo suficientemente largo, entonces el organismo empieza a agotarse ylos órganos y funciones empiezan a desmoronarse.

En resumen, el estrés produce cambios químicos en el cuerpo. En primer lugar, el cerebro envía señales químicas que activan hormonas como la adrenalina, iniciándose una reacción en cadena en el organismo: el corazón late más rápido y la presión arterial sube; la sangre es desviada de los intestinos a los músculos para huir del peligro; y el nivel de insulina (productora de más glucosa) aumenta para permitir que el cuerpo produzca más energía. Todo esto debe ser temporal, de lo contrario empezamos a enfermarnos por exceso de estrés.

CAUSAS DEL ESTRÉS


Puede ser causado por cualquier estímulo, externo o interno (estímulo físico, químico, acústico, corporal, sociocultural) que, de manera directa o indirecta, propicie la desestabilización del equilibrio dinámico del organismo. Por ejemplo:

Los climas demasiado fríos o calientes. La altitud de una ciudad, contaminación por toxinas o venenos. Cualquiera de estos factores amenaza a nuestro cuerpo y nuestras funciones fisiológicas cambian. Puede que se produzcan enfermedades, adicciones, etc.

El tabaco es una fuerte toxina. El envenenamiento del cuerpo con monóxido de carbono, causa inflamación, bronquitis crónica y daño arterial. Esto es fuente poderosa de estrés.

Los grandes cambios hormonales de la adolescencia. No sólo cambian nuestros cuerpos en gran medida, sino que nuestra conducta también.

Una vez al mes, antes de la menstruación, los niveles de hormonas femeninas disminuyen abruptamente y se produce sobre-estrés. Este sobre-estrés temporal es conocido como síndrome pre-menstrual.

Después del parto o de un aborto la ausencia de hormonas podrá causar un episodio de sobre-estrés.

El declive de hormonas durante la menopausia es suficiente para causar sobre-estrés en muchas mujeres.

Las reacciones alérgicas son parte natural del mecanismo de defensa del cuerpo, pero también es una fuente de estrés que requiere de grandes cambios de energía por parte del sistema inmunológico para luchar contra aquello que el cuerpo considera peligroso.

Otra gran fuente de estrés es exigir demasiado de uno mismo. Esto produce «cambios» en nuestro interior. Ocurre un declive en nuestra energía. La lucha de nuestro cuerpo por mantenerse sano a pesar del desgaste energético excesivo es una causa importante de estrés.

Cualquier suceso que genere una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto incluye tanto sucesos positivos como negativos. El estrés también surge por irritaciones menores, como esperar demasiado en una cola o encontrarse en medio de un tráfico difícil. Las situaciones que nos obligan a pensar rápidamente también contribuyen al aumento del estrés, así como las percepciones de amenaza, aislamiento y confinamiento, bloqueos en nuestros intereses y presión grupal. Pero hay que tener en cuenta que estas situaciones provocadoras de estrés en una persona pueden ser insignificantes para otra.

Finalmente, el estrés puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o ansioso.

CONSECUENCIAS


El estrés puede causarnos problemas de salud o empeorarlos si no aprendemos cómo afrontarlo. Si hay duda sobre la verdadera causa de cierta enfermedad, es necesario hablar con un doctor para cerciorarse de que los problemas que tenemos son causados por el estrés.

Como hemos dicho, a corto plazo, el estrés no es dañino; pero si la situación persiste, la fatiga resultante será nociva para nuestra salud general. El estrés puede estimular un exceso de ácido estomacal, lo cual dará origen a gastritis, y úlceras estomacales y del intestino. Puede contraer arterias ya dañadas, aumentando la presión y precipitando un paro cardiaco. Así mismo, el estrés puede provocar una pérdida o un aumento del apetito con la consecuente variación de peso en la persona.

El stress excesivo puede ocasionar daño en el sistema glandular, el cerebro y alterar el correcto funcionamiento de nuestros riñones. Se ha descubierto que un estrés fuerte durante un corto período de tiempo es suficiente para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Esto significa que un estrés agudo puede cambiar la anatomía cerebral en pocas horas.

A causa del estrés, podemos tener problemas para dormir, quejarnos de dolores de cabeza, espalda, cuello y hombros. Nos sentirnos desganados y deprimidos. Empezamos a tener problemas de memoria, nuestro ánimo se altera. Sufrimos de nerviosismo y falta de concentración.

La ansiedad y angustia que sigue al estrés, se manifiestan de múltiples maneras: sudores, taquicardia, sofocos, escalofríos, hormigueos en las extremidades, mareos, facilidad para la infección, problemas articulares; irritabilidad, pérdida del interés sexual, comportamientos malsanos como consumir alcohol o drogas, sentimiento de falta de realización, miedo a la muerte; artritis reumatoide, migraña, calvicie, asma, alteraciones de la piel, irregularidades menstruales, inflamación del colon, diabetes, entre otros.

TOLERANCIA AL ESTRÉS


Depende de nuestro modo de percibir la realidad o a nosotros mismos. También depende de las creencias y la sensación de dominio y de confianza sobre la realidad del entorno, que van desarrollándose a lo largo de la vida. Estas creencias influyen sobre el proceso de estrés, y modulan nuestra manera de valorar las condiciones estresantes que encontramos en la vida diaria. Los que tienen mala autoestima son los que más sufren de estrés.

No todos reaccionamos de igual manera ante el estímulo que provoca el Stress. Por ejemplo, si somos especialmente susceptibles en el sistema articular o gastrointestinal, empezaremos a tener síntomas de estrés en nuestras articulaciones o estómago e intestinos.  Por otro lado, unos reaccionarán inmediatamente; mientras que otros soportarán y acumularán las cargas negativas hasta que éstas se conviertan en problemas más serios.

En nuestra sociedad, el  10{dc53a699a337c978ddcc15681955e7d837a4a0c4d7f056e0928b674bf5771f2f} de personas ha heredado una condición llamada «Baja tolerancia al Stress», cuyo resultado puede ser desastroso; la persona estará fácilmente en un estado constante de Stress, con manifestaciones de insomnio, dolores, depresiones, etc.

FORMAS PELIGROSAS DE ALIVIAR DEL ESTRÉS


Al no sentirnos bien, algunos intentaremos hacer algo para sentirnos mejor lo más pronto posible.  Hay un grupo de sustancias que al ser bebidas, comidas, inyectadas o inhaladas, puede ayudarnos a sentirnos un poco mejor:

  • Cafeína (café , té, chocolate, refrescos de cola)
  • Azúcares (leche, frutas, miel etc.)
  • Alcohol (cerveza, vino, whisky, licores)
  • Tabaco
  • Drogas (Marihuana, cocaína, heroína y anfetaminas)
  • Solventes (pegamentos, gasolina, thinner etc.)
  • La misma adrenalina (generamos adrenalina cuando nos volvemos adictos al trabajo, adictos a las compras, apostamos, seguimos hobbies emocionantes, etc.)

Pero ADVERTIMOS que el efecto beneficioso es solo temporal. Más bien, se debería permitir que el cuerpo se ajuste a sí mismo.  Todas las sustancias mencionadas causan un efecto de rebote, osea que la persona presenta cambios repentinos en el estado de ánimo, se siente bien rápidamente; pero con la misma rapidez vuelve a sentirse mal.  Otro problema con estas sustancias es que el cuerpo se adapta bastante rápido  a ellas y se necesitarán cantidades cada vez mayores para producir el mismo efecto.

CONSEJOS PARA REDUCIR EL ESTRÉS


  • Duérmelas siete u ocho horas recomendadas para un buen funcionamiento de tu organismo a lo largo del día. Puedes usar la Aromaterapia o hacer ejercicio antes de dormir para mejorar la calidad de tu sueño. La respiración profunda también puede reducir el estrés antes de dormir.
  • Evita las comidas copiosas con exceso de azúcar refinada, grasas, frituras o huevos. Trata de consumir menos de sal, café, té, mate, tabaco y alcohol. Sigue una dieta nutritiva completa; de lo contrario sufrirás una deficiencia nutricional que afectará tu estado de ánimo. Es recomendable dar preferencia al consumo de aceite de oliva, cereales, pescado, ave, verduras, legumbres y frutas. Mantén además una adecuada hidratación tomando 8 vasos de agua al día si es posible.
  • Planea tus objetivos a corto y medio plazo tanto en tu casa como en la faceta profesional para evitar contratiempos y apuros.
  • Una autoestima alta minimiza y relativiza el impacto de cualquier estrés. No permitas que ninguna circunstancia ni persona rebaje tu dignidad. Tampoco permitas que los demás te presionen, te manipulen, ni te impongan unos criterios en contra de los tuyos.
  • Trata de ver las tareas y los contratiempos como desafíos que te permitirán crecer, y no como situaciones amenazadoras. Trata de realizar las tareas que te resulten más interesantes y placenteras. Cuando una tarea no avanza, realiza otra tarea o haz una pausa y, si es posible, sal del lugar donde te encuentras.
  • Practique yoga o meditación para inducir a una sensación de calma y paz interior. Se logra lo mismo cuando escribimos para aclarar nuestra mente.
  • Durante parte del día dedícate a alguna actividad de ocio sin remordimientos: Leer, ir al cine, deporte, escuchar música…
  • Practicar deporte beneficia tu salud cardiovascular y te ayuda a quemar calorías. El deporte genera endorfinas que sirven para relajar y eliminar tensiones. Al mismo tiempo, tu relación con los demás mejora.
  • El desahogo con terceros mitiga frustraciones; por eso hay que tener amigos con quienes compartir tanto lo bueno como lo malo. También es bueno recordar que el odio y el rencor no te ayudan a avanzar. El perdón, la comprensión, la tolerancia resulta la mejor opción para resolver algunos conflictos y complicaciones.
  • Mastica chicle para combatir el estrés. Se ha descubierto que masticar chicle en momentos de presión, disminuye el estrés a niveles cinco veces menores de los que se perciben en condiciones normales y, como resultado, la memoria mejora a corto plazo.
  • Abandona las actividades diarias que te causan estrés y pueden empeorar tu salud, como deportes en grupo, eventos sociales y pasatiempos.
  • Si el estrés persiste debido a irritaciones diarias que no se pueden modificar, tal vez un cambio radical te ayude. Por ejemplo, podrías encomendar a otros ciertas responsabilidades o encontrar un trabajo menos agobiante.
    • Evita el uso de tranquilizantes o alcohol para hacer frente a las situaciones de estrés. Asimismo, evita el cigarrillo, la cocaína y otras drogas que pueden alterar tu estado  psicológico. Reduce también el consumo de bebidas alcohólicas, café y gaseosas (contienen cafeína).

CONCLUSIONES


Como vivimos en la era del cambio, no debe sorprender que vivamos en una “época de estrés», lo cual nos exige a todos una adaptación sin precedentes. Es inevitable enfrentarnos a las crecientes exigencias de una sociedad globalizada y consumista.

El estrés es el resultado de la adaptación de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu a cualquier cambio en el medio ambiente. Esto exige un esfuerzo físico, psicológico y emocional. Aun los acontecimientos positivos pueden generar un cierto grado de estrés cuando implican cambios y adaptaciones.

Desde otro punto de vista, el estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo. Este instinto es bueno en emergencias. Es una parte normal de la vida de toda persona y en bajos niveles es algo bueno, ya que motiva y puede ayudar a ser más productivo. Pero si los niveles de estrés son altos o permanentes, nuestra salud se resiente, ya que puede causar síntomas físicos si continúa por mucho tiempo.

Cuando nos sentimos amenazados por alguna situación problemática mostramos dos tipos de conducta: Enfrentar el peligro o escapar para evitar cualquier daño. Los que escogemos evitar el problema estamos más propensos a sufrir de ansiedad o depresión debido a que es el miedo lo que origina nuestra motivación, tendemos a huir del problema, posponer la solución, y terminamos acumulando demasiados conflictos sin resolver, lo que ocasionará acumulación de estrés con las consabidas consecuencias  para la salud en general. El estrés puede empeorar si buscamos métodos inadecuados para combatirlo (café, adictivos, alcohol, cigarrillo, etc.)

La percepción de la realidad, más nuestras creencias, valores, miedos, suposiciones, etc., es de indiscutible importancia en el ámbito personal. Según procesemos o valoremos esta información, determinaremos la cantidad de estrés. Nuestro cuerpo reacciona, pues, positiva o negativamente; es decir, enfrentamos o huimos del problema.

En particular, los tranquilizantes para neutralizar el estrés son efectivos por períodos cortos de tiempo (aproximadamente tres meses). Después regresan los dolores y la fatiga. El peligro es mayor cuando eventualmente las personas ya no pueden dejar de tomarlos por la adicción que causan.

Finalmente, no todos reaccionamos de igual manera ante el estímulo que provoca el estrés; pero es conveniente conocer respecto al estrés para poder combatirlo antes de que su energía se convierta en una emoción incontrolable.