Cada vez se da poca importancia a los valores morales. Los crímenes aumentan; incluso dentro de la propia familia, especialmente en el área psicológica.

Crimen psicológico es daño emocional o moral. El criminal psicológico busca que la víctima se humille, se inhiba, se anule, se esconda, se calle, huya, pida perdón, y actúe y sienta en favor del criminal. La meta del criminal es lograr controlar la voluntad del otro.

Los métodos más comunes usados por los criminales psicológicos son: la indiferencia, los gritos, las amenazas y las acusaciones. Este tipo de crimen, puede ser consciente o inconsciente. Es inconsciente cuando, por ejemplo, un médico le dice al paciente, “tu caso es incurable”, “nunca te recuperarás”. Esto demuestra ignorancia e insensibilidad.

Otro ejemplo de crimen psicológico ocurre cuando un padre que en vez de acariciar, halagar y respetar a sus hijos, los regañan, humillan, comparan, critican y maltratan, más por hábito o desahogo, que por justicia o requerimiento disciplinario.

Otros ejemplos son: los periodistas que manipulan la información, los maestros insensibles que desmoralizan a sus alumnos, políticos que incumplen sus promesas, el esposo celoso y abusador.

En ocasiones, podemos hacerle frente a los crímenes psicológicos denunciando los intentos de abuso cuando se presenten.