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Es ser capaz de captar los mensajes verbales y no verbales que la otra persona nos quiere transmitir, y hacer que se sienta comprendida de manera única y especial. Es como si tú fueses capaz de sentir todo lo que siente el otro para así comprenderlo a cabalidad.

Si, desde temprano, los padres logran sintonizar con las emociones del niño, éste tendrá buena empatía. Si no dejamos que el niño exprese sus emociones, si no le enseñamos el significado correcto de cada una de nuestras emociones, éste estará confundido y tendrá problemas de conducta en el futuro. tendrá una personalidad antisocial. Pues no tendrá buena empatía.

Al contrario, un niño con buena empatía será más inteligente emocionalmente y capaz de amar sinceramente.

Para desarrollar la Empatía


Así como cualquier otra destreza aprendida, la empatía se aprende con la práctica y el ejemplo. Se empieza desde la crianza (infancia).  De padres empáticos, surgen hijos empáticos.

Es durante los años de la escuela primaria que la empatía echa raíces.   Los adolescentes manifiestan su buena empatía ayudando desinteresadamente a quienes les rodean.  Los adolescentes que carecen de empatía son desagradables y la gente trata de evitarlos.

Para practicar empatía, los niños tienen que estar en un estado de ánimo afectuoso. El ambiente que les rodea debe afecto y consideración por los demás.

Es fundamental que los niños aprendan a competir consigo mismos, y a hacer lo mejor que pueda, en lugar de tratar de superar a los demás a toda costa.