Sofia Alta Videncia

 

 

 

 

 

 

 


HADAS

INTRODUCCIÓN

Los niños pequeños antes de los siete años están llenos de sencillez y verdadera belleza Interior. En su etapa más inocente y pura, conocen y están en contacto con ese mundo mágico y real de los espíritus, porque interactúan fácilmente entre el mundo real y el mundo sobrenatural. No es así en etapas posteriores. Lamentablemente, el mundo tecnológico y materialista de hoy paulatinamente obliga al niño a que su vida espiritual pierda fuerza. Entonces, a medida que va creciendo, el individuo deja de estar en contacto con los espíritus. Existen unos seres espirituales especiales que se contactan con los niños. Estos seres invisibles de la cuarta dimensión (hadas) enseñan a los niños que existe una manera de lograr metas mediante el amor; al contrario de los medios de comunicación que, desde muy temprano, enseñan a conseguir cosas a fuerza de violencia Las hadas son capaces de hacer cambios en el mundo natural cuando así lo creen conveniente. En este mundo real, normalmente no las vemos; pero sí el resultado de sus acciones. Por ejemplo, de pronto una flor se abre para poder sentir su perfume. O los hechos cambian extrañamente para satisfacer las necesidades de alguien. A veces en este mundo real, su cercanía hace que las cosas tienden a cambiar de lugar o desaparecer. Puede haber ráfagas de viento o remolinos de polvo aun cuando no hay motivo alguno. Algunos logramos ver luces pequeñas. O, con el rabillo del ojo, nos parece ver que alguien se desliza silenciosamente en nuestras habitaciones. Probablemente son ellas. Sólo los clarividentes suficientemente preparados y con ayuda de sus facultades pueden detectarlas.
¿Qué son hadas?
Son seres hermosos invisibles espirituales intermedios que son "guiados" por seres de mayor elevación. Son silenciosos en sus movimientos, de conducta femenina, cuya principal labor consiste en guiar el destino de los hombres. Muchas veces aparecen para cuidar a los humanos en el momento más oportuno. Aman a los que protegen la naturaleza. Su conducta hacer pensar que son ángeles que han sido obligados a vivir eternamente a mitad de camino, porque no han suficientemente buenos para entrar al paraíso. Mientras tanto se dedican a ayudar a los humanos.
¿Qué aspecto tienen?
Cuando se muestran a los humanos aparecen en formas etéreas, sutiles, translúcidas. Pero mayormente ellas se encuentran en el plano astral. Nos ven, pero nosotros no a ellas. Las hadas pueden variar de tamaño a voluntad; pero, como la mente es una forma de energía productora de cambios, ellas pueden ser de acuerdo a las ideas preconcebidas que tenemos. Generalmente son pequeñas. Pueden mimetizarse con el entorno y cambiar de color o de aspecto, apareciendo, ante los ojos humanos como bellísimos seres alados, o como luz brillante en movimiento. Los que han oído sus voces melodiosas, se sienten muy conmovidos.
¿Cuál es su función?
Su función es absorber energía y distribuirla en el mundo físico, produciendo y variando los fenómenos naturales a modo de enlace entre el mundo invisible y el mundo visible. Ellas ayudan a los hombres en el campo, porque pueden ejercer control sobre el clima protegiendo las cosechas. En general, suelen tener poderes psíquicos o mágicos capaces de hacer felices a los seres humanos. Les gusta visitar a los humanos para ayudarlos. Durante su contacto con nosotros, las hadas pueden transmitirnos una inmensa paz y belleza, ayudándonos en nuestra evolución espiritual y otorgándonos grandes dones. Como se dijo líneas arriba, son ángeles que todavía no han logrado entrar al cielo y todavía presentan algunos defectos humanos. Por eso, en ocasiones se comportan como seres traviesos que se divierten a costa nuestra, gracias a los errores y torpezas que comentemos. Es por eso que hay que tener cuidado al contactarse con ellas. Pero si todas nuestras intenciones son buenas, sólo obtendremos beneficios. Su función también es ayudar a los humanos que son de su agrado, porque ellas son amables y amigables con aquellos que les brindan favores. Pero, a pesar de esto, si se sienten fastidiadas, pueden llegar a perder su buen humor y amabilidad.
¿Dónde es más probable encontrarlas?
Las hadas frecuentan lugares especiales o sagrados tales como lagos, ríos, bosques, ruinas, fuentes, cavernas, bosques de gran verdor, etc. Algunos aseguran haberlas visto o sentido en moradas debajo de la tierra, o en colinas y montículos de roca o tierra. En reinos escondidos. Sabemos que la mente es muy poderosa; por eso, si crees con el fervor suficiente, el reino de las Hadas está allí siempre y cuando creas en su existencia. El mejor momento para comunicarse con ellas es durante la luna nueva, mientras se camina por el campo para estar en contacto íntimo con la naturaleza. Es mejor esperar a que venga la media noche o el crepúsculo. Lo importante es la tranquilidad para entrar en trance a través de la meditación. Estas acciones que expresan sensibilidad ante la naturaleza atraen a las hadas. Por eso los poetas, pintores y músicos son los más favorecidos.
Importancia de las hadas
Todos estamos aquí para aprender de cada situación que nos ofrece la vida, sea ésta agradable o desagradable, hasta lograr que todo nuestro ser se eleve espiritualmente hacia la luz de la felicidad última e imperecedera, aquella que surge de nuestras buenas acciones y de la pureza y dulzura de nuestro corazón. Ante problemas aparentemente difíciles de superar, llega un momento en que tenemos que recurrir a fuerzas sobrenaturales, nos humillamos e imploramos. Si así lo pedimos, hacen su aparición las hadas para ayudarnos, y ellas, con sus poderes, empiezan a modificar los fenómenos naturales para que nuestros deseos se hagan realidad. Al satisfacer los deseos de los que tienen buenas intenciones, las hadas nos enseñan que la única verdadera felicidad se halla en la superación de nuestros egoísmos y que debemos transformarnos espiritualmente para seguir la senda del bien. En otras palabras, las hadas participan en la creación de personas con corazones más inteligentes y sensibles; es decir, de personas que intuyen otro tipo de verdad. Una verdad asociada al amor. Un alejamiento del mundo material. Las hadas transmiten a las personas el valor de la dulzura, paciencia, bondad, perseverancia, paciencia, serenidad. Enseñan a evitar la envidia, ira, lujuria, avaricia, orgullo, etc.
Consejos
Como padres, nos toca ayudar a nuestros niños para que no pierdan esos poderes maravillosos para contactarse con las hadas. No dejemos que los niños pierdan algo que a nosotros nos cuesta, ahora, mucho recuperar. Dejemos que los niños sigan siendo sensibles ante los infortunios de los demás. Padres, fomentemos esos maravillosos poderes que los niños aún conservan y ayudémosles en su trabajo interior. Escuchémosles, juguemos con ellos, sigamos relatándoles historias de hadas. Eso les permitirá alcanzar aquello que en realidad se encuentra dentro de ellos mismos: un gran potencial para el amor y la bondad. A los incrédulos, les puedo decir que todo ser humano desea vivir situaciones peligrosas, enfrentar desafíos, penetrar en mundos desconocidos. Se pueden vivir esas experiencias permitiendo que nuestros hijos lean u oigan historias sobre hadas. Verán cómo se regocijan. En el fondo, sus espíritus parecen revivir algo que ya experimentaron alguna vez y de manera inconsciente y natural.
Conclusiones
A las hadas les atraen los niños, porque son inocentes y puros. A su corta edad, los niños están libres de las ataduras del mundo material y para ellos es mucho más fácil estar en contacto con ese mundo mágico y real de las hadas. Las hadas son espíritus especiales que ponen en acción las fuerzas del universo para beneficiar a los que lo solicitan con fervor. Generalmente son invisibles y existen para proteger la naturaleza, o para modificarla con el propósito de darle una mano a los que solicitan ayuda de todo corazón. Los que han tenido la suerte de verlas las distinguen como seres brillantes alados, hermosos y pequeños que vuelan como las mariposas. Las hadas prefieren lugares escondidos y muy naturales o sagrados. Cuando influyen en nosotros en algún momento de nuestras vidas, ellas nos acompañan y nos guían cuando más lo necesitamos, especialmente cuando todavía somos pequeños. Nos ayudan a ser más sensibles y solidarios, a elevarnos espiritualmente y a comprender que vale la pena realizar buenas acciones.